Teatro Eslava

A principios del verano surgió la noticia del cierre de la discoteca Joy Eslava para convertirla en otra tienda de ropa más. Otra muestra de la terrible tendencia de las últimas décadas de convertir cines, teatros y salas de fiestas del centro en tiendas de ropa de multinacionales. Finalmente la noticia fue desmentida por los propietarios y parece que seguirá siendo una de las discotecas más famosas de Madrid.

El origen de este edificio es debido a Bonifacio Eslava, sobrino del músico Hilarión Eslava. Si bien en la licencia de construcción se indicaba que era un “edificio destinado a depósito y montura o conclusión de pianos y calcografía musical” desde el principio este edificio diseñado y construido por el arquitecto Bruno Fernández de los Roderos para ser una modesta sala de conciertos con entrada por el pasaje de San Gines y a un lujoso café con acceso a la sala con entrada por la actual calle Arenal.

Inaugurado el 30 de septiembre de 1871, pronto se vio que el uso como sala de conciertos no era rentable y tras sólo dos años se alquiló a un empresario teatral y transformado con pocos arreglos en café teatro.

En 1881 Bonifacio Eslava recupera el teatro y viendo que había funcionado con este uso realizó una reforma para incluir la parte del café en el teatro y ampliar así su aforo, ubicando el café en otra parte del edificio, con la novedad de que este nuevo café fue el primero en Madrid servido por camareras femeninas. El teatro se convirtió en el primer “teatro por horas” (varias piezas teatrales de corta duración) de la capital.

Las siguientes décadas fueron años de muchos éxitos, de sicalipsis, de género chico, de algún gran fracaso que otro y de un crimen, origen del fantasma que dicen que habita en el antiguo teatro.

El crimen

Cuentan que cuando el empresario estaba preparando el estreno de la obra “Los gorriones del Prado” de Alfonso Vidal y Planas se presentó un autor novel llamado Luis de Anton del Olmet pretendiendo estrenar antes que él. El empresario no aceptó y estrenó la obra de Vidal como estaba previsto.

La obra fue un fracaso de público y fue retirada prematuramente para estrenar, ahora sí, “El capitán sin alma” de Olmet.

Vidal le acusó de sabotear su obra para poder estrenar la suya lo antes posible así que el 2 de marzo de 1922, poco antes del estreno, se presentó en el teatro y, tras una acalorada discusión en la que dicen que Olmet insinuó que se había acostado con la mujer de Vidal (a quien habría conocido trabajado en una “mancebía”), Olmet fue herido de un disparo de la pistola de Vidal y murió a las pocas horas en la casa de socorro.

Vidal fue condenado a 12 años de prisión de los que cumplió sólo 3, el teatro cayó en desgracia y su empresario se fue a hacer las américas.

Afortunadamente en 1926 Celia Gámez montó en el teatro su cuartel general, volviendo los éxitos al edificio hasta la sublevación militar de 1936 que comenzó la guerra civil, momento en el que Gámez se va del país.

Durante la guerra, al igual que la muchos teatros de la capital no se detuvieron los espectáculos, y ya en 1940 Celia Gámez volvió al Eslava, ya como propietaria y empresaria, y ahí estuvo hasta mediados de los años 50 cuando el género de la revista cayó en decadencia.

Las siguientes décadas fue alternando épocas en los que estuvo cerrado por deficiencias de seguridad y por la propia crisis del sector teatral en España, a otras con más éxito.

Hasta el año de 1981 en la que se reconvierte en discoteca. Concretamente su inauguración fue el 24 de Febrero de 1981, día después del golpe de estado de Tejero.

Se mantiene con pequeñas reformas la estructura general del edificio, si bien en 1998 un incendio destruyó los frescos originales que todavía existían en el teatro.

Ha sido sitio clave en la movida madrileña y discoteca de moda para muchas generaciones. Esperemos que siga siéndolo para las próximas.

Interior de la discoteca Joy Eslava

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