Monumento a Alfonso XII en El Retiro

Maqueta original del proyecto ganador del concurso

Ya mencioné en la entrada sobre el Palacio de Longoria que su arquitecto, Jose Grases Riera, uno de los grandes arquitectos de Madrid, acabó su carrera con el gran encargo del gran monumento en memoria de Alfonso XII, apodado en su época como “el pacificador”. Precisamente el mismo año que terminó el Palacio de Longoria ganó el concurso propuesto por la reina regente Maria Cristina para homenajear a su difunto marido y padre del rey que fue niño desde su nacimiento: Alfonso XIII.

Construcción del monumento (1912)

Ni que decir tiene que es un monumento espectacular, de unas dimensiones poco frecuentes en Madrid para un monumento de su tipo. Inicialmente se pagó por suscripción popular, pero no llegó a la cantidad necesaria para sufragar todos los gastos así que finalmente tuvo financiación institucional.

La idea era construirlo lo antes posible y con este fin se aceleró el proceso del concurso y los encargos (fue muy criticado que se le asignara la escultura principal a Benlliure sin realizar un concurso entre otros artistas). Pero esta premura fue solo inicial, y posteriormente las circunstancias políticas de la época y la mencionada falta de financiación, fueron alargando la construcción hasta 1922, año en el que Grases Riera ya había fallecido (1919) y fue terminado, siguiendo su diseño original, por Teodoro Anasagasti.

El monumento está formado con un hemiciclo de 86 metros de largo y 58 metros de ancho y con doble columnata, que representa a la  nación española con sus 49 provincias de entonces, con sus escudos y oficios característicos. Una escalera desciende hacia el lago, “protegido” por leones que originalmente fueron de piedra pero que en el año 2000 se sustituyeron por otros iguales en bronce dado su nivel de deterioro, cumpliendo el diseño original que no se pudo cumplir por problemas financieros.

Fase inicial de construcción del monumento

En el centro el cuerpo principal del monumento se sostiene sobre cuatro “pilarones” decorados con grupos escultoricos y bajo relieves representando la agricultura, la industria, el ejército, la marina, las ciencias y las artes.

Aquí parece que hubo cambios en el diseño y se hicieron menos estatuas de las incialmente previstas e incluso existe la leyenda que Ricardo Bellver, uno de los escultores, ante la tardanza en cobrar, terminó tirando su escultura al lago, cogiendo una neumonía al recuperarla y muriendo a causa de dicha neumonía.

La estatua ecuestre de Alfonso XII está a 30m de altura y, como ya hemos mencionado, está hecha en bronce por Mariano Benlliure (quizá uno de los mejores escultores de su tiempo).

El resto de esculturas del conjunto, algunas en bronce otras en piedra, pertenecen a decenas de artistas distintos de la época, constituyendo este monumento en sí mismo como un pequeño museo de escultura con artistas como Josep Clarà, Mateo Inuria,  Miguel Blay, Aniceto Marinas, Miguel Ángel Trilles, y más.

Por último hay un elemento del monumento que no ha podido verse hasta este año: la base de la estatua es también la cúpula de un pequeño mirador, pensado por Grases Riera para ubicar un pequeño ascensor y cobrar la entrada para subir al mirador. Finalmente se colocó una incómoda escalera y nunca se abrió al público.

En las siguientes fotos tomadas del “El País” se pueden ver detalles de este mirador (parece harto difícil poder visitar el mirador, ya que las entradas gratuitas estan disponibles sólo en dos ocasiones al año (abril y octubre) y en la primera oportunidad se agotaron en menos de una hora.

 

En la siguiente web hay un maravilloso resumen detallado de todas las esculturas de este monumento: https://www.unaventanadesdemadrid.com/madrid/retiro-monumento-alfonso-xii.html

Las imágenes del País las podéis ver en este enlace: https://elpais.com/ccaa/2018/04/09/madrid/1523291488_705190.html

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