La casa de la moneda

Mi profesor de Dibujo Técnico nos ponía siempre el ejemplo de la plaza de Colón como ejemplo de mal urbanismo. No sólo por la destrucción del Palacio de Medinaceli para construir el horroroso Centro Colón, sino porque los Jardines del Descubrimiento y el Centro Cultural de la Villa (actualmente Fernán Gómez Centro Cultural de la Villa) ni se adaptaban al entorno ni formaban un conjunto estéticamente agradable.

De hecho el llamarles “jardines” es un poco osado, ya que no destacan especialmente por su abundancia de vegetación (unos pocos árboles y césped a los alrededores y en el centro cemento y grava) ya que debajo está instalado el centro cultural. Además, las modernas “esculturas” compuestas de bloques de hormigón desentonan con el maravilloso y vecino edificio de la Biblioteca Nacional y Museo Arqueológico.

¿Y cómo llegamos a este despropósito? Pues hay que remontarse al Madrid del s.XIX, con Isabel II en el trono. Hasta ese momento, y desde el s.XVII la Ceca o Casa de la Moneda estaba ubicada en la calle Segovia, en lo que ahora son los jardines de las Vistillas. Edificio descuidado, pequeño y con peligro de ruina que finalmente sale a subasta y se encarga al arquitecto Nicomedes Medívil el proyecto para la construcción de la nueva Casa de la Moneda y de la Fábrica del Sello, que pese a compartir edificación seguirán siendo empresas diferentes con administraciones separadas. Además incluirán una primitiva versión del Museo de la Moneda, ya que se expondrá la colección de monedas de la propia Isabel II.

El arquitecto Mendívil muere pocos años después y es finalmente Francisco Jareño, arquitecto del ministerio de Fomento y de Hacienda, miembro de la Real Academia de las Bellas Artes de San Fernando, director de la escuela de Arquitectura y que es autor o participó en algunos de los edificios históricos más conocidos de Madrid (Instituto San Isidro, Escuela de Arquitectura, Museo del Prado, Tribunal de Cuentas, Biblioteca Nacional y Museo de Arquitectura…) quien terminaría la nueva Casa de la Moneda en la plaza de Colón.

Pero el tiempo pasa y este edificio también se quedó pequeño y anticuado. Y es ya en 1964 cuando se inaugura la nueva Fábrica Nacional de Moneda y Timbre, que unificaría definitivamente la Casa de la Moneda y la Fábrica del Sello, y que fue inaugurada con toda la pompa posible por Franco, con bendición del arzobispo Morcillo incluida.

Así, una vez realizado el traslado en 1970 se derruye el edificio, y aunque se llegó a plantear construir en el solar el nuevo ayuntamiento de Madrid, finalmente en 1977 se inaugura el nuevo Centro Cultural de la Villa.

En los últimos años la plaza ha sufrido ligeras modificaciones, como devolver a la estatua de colón al centro de la plaza, donde estuvo originalmente, o instalar en los jardines la bandera de España más grande, con un mástil de 50m y una longitud de 21m. También la característica cascada de agua que ocultaba la entrada al centro cultural fue modificada para evitar daños por agua en el edificio.

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