El cine Avenida y la sala Pasapoga

El arquitecto Jose Miguel de la Quadra-Salcedo ya ha salido en coribante.es anteriormente, ya que es autor de otro edificio un poco más abajo en Gran Vía, 31. Este edificio también tiene el mismo promotor.

El cine Avenida, una de sus mejores obras, se inaugura en 1928 y es uno de los grandes cines de Madrid, con sitio para 1638 espectadores. De estilo neoclásico, tiene un planta pentagonal y dos plantas.

Tuvo un parto difícil ya que el arquitecto y el ayuntamiento tuvieron un rifirrafe de casi un año, ya el que las obras empezaron antes de tener licencia, fueron paradas y hubo que modificar el proyecto inicial para eliminar un café en la planta de calle, ampliar pasillos y camerinos y añadir retretes.

Desde el vestíbulo principal arrancan las dos escaleras gemelas de mármol para acceder a las plantas superiores y las puertas, así como la fachada, están decoradas con columnas jónicas. La decoración nació ya algo anticuada para el gusto de la época y en pocos años se hizo una reforma para modernizarla.

En el sótano, al igual que el vecino Palacio de la Música, se instaló desde el principio una de las salas de fiestas más famosas de la capital: Pasapoga. El nombre viene de las primeras sílabas de los nombres de los dueños (Patuel, nchez, Porres y García).

Por esta sala de fiestas pasó lo mejor de la sociedad madrileña, en una época visitado por Ava Gadner  y Gary Cooper. Luego pasó por diferentes etapas y públicos, acogiendo en sus últimos días una de las mas importantes discotecas gays.

La sala cerró en el 2003 y en 2009 una reforma integral del edificio lo convirtió en una tienda de ropa más de la cadena H&M. A pesar de su condición de Bien de Interes  Cultural, se vació casi completamente, respetando sólo la fachada y las escaleras del vestíbulo. También se debería haber conservado el letrero luminoso de Pasapoga, pero por alguna razón actualmente está oxidándose en algún almacén.

3 comentarios sobre “El cine Avenida y la sala Pasapoga

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  • el 19 noviembre, 2018 a las 1:39 pm
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    Me gustaría comentar el, en mi opinión, destrozo del cine Avenida y la sala Pasapoga. El desprecio a la arquitectura del pasado se manifiesta en estos dos ejemplos conservando fachadas y destrozando interiores. Un ejemplo sería la desaparición del ambigú del Avenida con su soberbio mostrador de mármol y elegante galería con arañas de cristal de roca. En el mejor de los casos espero que luzca en algún otro lugar.
    Por otra parte el maravilloso vestíbulo y primera planta lucen con unas lámparas añadidas dignas de un salon de bodas.un despropósito. Gracias.

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    • el 19 noviembre, 2018 a las 5:32 pm
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      Muy de acuerdo. En las restauraciones de grandes edificios se peca de “fachadismo” despreciando interiores que merecerían conservarse. No se donde acabarían esos mármoles y lámparas originales, aunque en su mayor parte en algún vertedero, me temo.

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